LAS PENAS DEL PENE II PARTE

07.03.2017

"Más tamaño y más lento por favor".

¿Quién no ha visto porno? Está al alcance de todos, muchos lo ven y eso no está mal, cuando lo hacemos siendo adultos y con cierta madurez. Pero sin duda, no podemos dejar de mencionar el daño que el porno ha hecho a la sexualidad de las personas en más de un aspecto. El porno nos ha engañado a todos. El porno ha hecho de la sexualidad, la mejor mercadotecnia. Y a ti, su principal víctima.

¿Yo, víctima de la industria del porno? Sí. Como lo lees. Víctima de la industria del porno, y el mejor cliente de la industria médica. Seguramente nunca habías pensado en ello, pero, para eso es esta columna, para ayudarte a pensar en esas cosas en las que nunca reparamos.

Uno de los principales aportes del cine porno a nuestras vidas sexuales es: la angustia, y para que me entiendan un poco más de lo que hablo, veremos algunos ejemplos:

1.- Hombres midiendo su pene. Buscando literatura sobre "el tamaño normal del pene", tomándose fotos, comparándolos con los de los demás, preguntando en todos los portales de sexualidad ¿El tamaño importa? ¿Cuánto me debe de medir para dar placer? ¿Es bueno mi tamaño? ¿Hay algo que haga crecer el pene? ¿Operarme es aconsejable? "Me gusta una chica pero mi pene no es muy grande y tengo miedo al rechazo", "Mi pareja me dijo que mi pene es chico", uff!, la lista de lo que podría contarles en relación a este tema, ¡es enorme! Creo que no acabaríamos nunca. Todo esto, nos demuestra que tenemos una sociedad angustiada por un tema irrelevante. Pues el tamaño es un conflicto cuando estamos hablando de un micro pene, es decir, un pene que mide 7 centímetros o menos en estado erecto, y el porcentaje de hombres con micro pene es muy bajo. Pero mientras tanto, los hombres, engañados con el tema del tamaño, además de angustiarse, se están perdiendo de la oportunidad de disfrutar de su vida sexual, afectando su autoestima, su auto concepto, y por ende, su desempeño. Angustiados por algo sin sentido, pues de verdad les digo, ¡la mayoría de las mujeres salimos corriendo ante penes enormes! ¿Por qué? Porque más que placer, pueden lastimar.

2.- Mujeres buscando penes grandes. Nosotras también hemos sido víctimas de la industria del porno, cuando nos creímos el cuento de que para obtener placer, se necesita un tipo con pene enorme. Distorsionando muchas ideas y perdiéndonos de infinidad de placeres. Un hombre es mucho más que un pene. Y andar por la vida buscando tamaños, puede hacerte perder la oportunidad de conocer a un hombre valioso. Y ni qué decir del vasto universo del placer, ¿por qué lo limitamos a eso?

3.- Hombres y mujeres con cronómetro en mano. Si pasó una vez, lo llevarás en tu mente en el siguiente encuentro. Si pasa 3 a 4 veces, comienza a angustiarte y crees que algo no está bien contigo, lo llevas en tu mente en cada encuentro. Y si sucede más de 5 ó 6 veces, entonces te convences de que "ya valiste", y que tu vida sexual está totalmente acabada. La "eyaculación precoz" es otra de las angustias heredadas del porno. "...pero, en la peli el tipo se ve que duró más de una hora..." ¿Cuánto tiempo es lo normal? ¿Cuánto tiempo debo de durar antes de venirme? "Me vengo muy rápido y ella no terminó", "Él casi no dura y yo me desespero", "No inventes, se viene luego, luego". Total que al final, esa angustia impide a hombres y mujeres disfrutar del encuentro (que dicho sea de paso, el encuentro puede o no tener penetraciones, la penetración es la cereza del pastel, no el pastel), y convertimos en algo estresante, lo que debería ser motivo de placer. Nos preocupamos, discutimos, nos decepcionamos de nosotros mismos y de nuestras parejas, y no comprendemos qué es lo que sucede. Sin duda, en un futuro ahondaremos en este tema que por espacio, tenemos que dejar hasta aquí por ahora.

Estos son sólo tres, de los muchos puntos que podríamos hablar cuando hablamos de lo que nos ha heredado el porno. Cuando se comete el error de educarse con el porno, el caos es inevitable. *Busca el artículo sobre el lado positivo del porno.

Un abrazo a todos, Eugenia Flores